El Blog de Clara Montes

LAS FLORES DE BACH COMO TRATAMIENTO COMPLEMENTARIO EN ENFERMEDADES FÍSICAS

Generalmente acudimos al psicólogo/a o terapeuta cuando nos sentimos afectados/as emocionalmente; sin embargo, las flores de Bach también pueden ser un excelente complemento en enfermedades cuya naturaleza es aparentemente sólo física. ¿De qué manera? Está absolutamente comprobado que las enfermedades físicas tienen un origen emocional; cuando los conflictos emocionales subsisten por mucho tiempo, la enfermedad del cuerpo empieza a aparecer. Las flores de Bach son un sistema de 38 esencias florales que nos ayudan a equilibrar nuestras emociones negativas previniendo así enfermedades cuyo origen parece físico.

Las esencias son absolutamente benignas, no son tóxicas, no producen dependencia, no tienen ninguna contraindicación ni interacción con fármacos, y pueden ser ingeridas con total confianza por lactantes, niñ@s, adolescentes, adultos, adultos mayores, e incluso por mujeres embarazadas. Comúnmente, se entiende la terapia floral como una de las múltiples “terapias alternativas” que existen hoy en día; sin embargo, el término no es correcto puesto que no es una alternativa. Ningún tratamiento médico prescrito por un médico debe ser sustituido por la terapia floral, pero sí podemos beneficiarnos de ella con la fórmula personalizada adecuada que complemente el tratamiento médico.

¿Qué enfermedades físicas podrían beneficiarse al ser complementadas con esencias florales? Absolutamente todas, porque como describí al comienzo, cualquier enfermedad física tiene un origen emocional. Las flores de Bach han resultado ser especialmente eficaces en el complemento del tratamiento de trastornos o dolencias comunes hoy en día, tales como : trastornos respiratorios y alergias; problemas dermatológicos (dermatitis, psoriasis, eczemas, entre otros); dolores de cabeza (migrañas, jaquecas y cefaleas); trastornos digestivos (colon irritable, estreñimiento, gastritis, flatulencias, úlcera, entre otros) y problemas de motricidad (dolores de cadera, tobillos, articulaciones, rodillas, dolor cervical, contracturas musculares, entre otros). Y esta es una pequeña muestra de las enfermedades en las que se puede trabajar con flores...

Uno de los aspectos más importantes de la terapia floral es que la fórmula debe ser personalizada y adaptarse a cada persona. No se trata de crear fórmulas magistrales y prescribirlas según la enfermedad que se presente. Hoy en día, muchas personas tienen la idea de que estas esencias fueran prescripciones alopáticas para determinados problemas y que fácilmente se pueden adquirir en una farmacia. Sin embargo, lo maravilloso y novedoso de este sistema de medicina complementaria es que no se trata la enfermedad (como en la medicina tradicional), sino su origen, y por lo tanto, en cada paciente el origen puede ser diferente dependiendo de cómo viva y sienta las cosas que le sucedan. Por lo tanto, resulta absolutamente necesario ir a terapia con un terapeuta calificado, que nos ayude a deshacernos de lo que nos enferma, como si tales patrones fueran capas de una cebolla que debemos retirar para llegar al fondo del asunto.

Clara Montes M.
Psicóloga -Terapeuta Floral

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